Entrevista realizada por Victor-M. Amela a Ghislaine Lanctot, ex médica y autora del libro "La mafia médica", en el que cuestiona el sistema médico actual.
El libro "La Mafia Médica" le costó a la doctora Ghislaine Lanctôt su expulsión del colegio de médicos en Canadá y la retirada de su licencia para ejercer la medicina. Se trata probablemente de la denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el sistema sanitario y la industria farmacéutica. Pasados ya 18 años, después de varias amenazas y de haber estado en la cárcel, sigue activa y publicando en contra del negocio de la Medicina, del sistema establecido y a favor de lo que ella llama muerte civil: cuando dejamos de reconocer las autoridades externas para someternos a la única autoridad que existe: la de uno mismo. Ahora vive sin cargos públicos ni títulos académicos, sin propiedades, sin pagar impuestos, sin carnets, sin documentación, sin tarjetas… libre.
Nací en Montreal (Canadá). Fui médico y hoy soy Ghislaine Lactot médico del alma. Me he divorciado dos veces y tengo cuatro hijos (de 37 a 28 años) y cuatro nietos. ¿Política? ¡Soberanía individual! Cree en ti: eres divino y lo has olvidado. La medicina actual fomenta la enfermedad, no la salud: lo denuncio en mi libro “ La mafia médica”.
Estoy griposo, ¿qué me receta?
–Nada.
¿Ni un poquito de Frenadol?
-¿Para qué? ¿Para tapar síntomas? No.¡Atienda a sus síntomas, escúchese! Y su alma le dará la receta.
Pero, ¿me meto en la cama o no?
–Pregúnteselo usted mismo, y haga lo que crea que le conviene más. ¡Crea en usted!
¡A los virus les da igual lo que yo crea!
–Ah, ya veo: elige usted el papel de víctima. Su actitud es: “He pillado una gripe. Soy víctima de un virus. ¡Necesito medicinas!”.
Pues sí, como todos...
–Pues allá usted... Mi actitud sería: “Me he regalado una gripe. ¡Soy la única responsable! Debo cuidarme un poco”. Y me metería en cama, reposaría, me relajaría, meditaría en cómo me he maltratado últimamente...
¿Se ha “regalado” una gripe, dice?
–¡Sí! Tu enfermedad viene de ti, no viene de fuera. La enfermedad es un regalo que tú te haces para encontrarte contigo mismo.
Pero nadie desea una enfermedad...
–Tu enfermedad refleja una desarmonía interior, en tu alma. Tu enfermedad es tu aliada,te señala que mires en tu alma, a ver qué te sucede. ¡Dale las gracias: te brinda la ocasión de hacer las paces contigo mismo!
Quizá sea más práctica una pastillita...
–¿Hacer la guerra a la enfermedad? Eso propone la medicina actual, y las guerras matan, traen siempre muertes.
No me dirá ahora que la medicina mata...
–¡Un tercio de las personas hospitalizadas lo son por efectos medicamentosos! EnEstados Unidos, 700.000 personas mueren al año a causa de efectos secundarios de medicamentos y de tratamientos hospitalarios.
Morirían igual sin medicamentos, oiga.
–No. No si cambiamos el enfoque: la medicina actual ha olvidado la salud, ¡es una medicina de enfermedad y de muerte! No es una medicina de salud y de vida.
¿Medicina de enfermedad? Acláremelo...
–En la antigua China, un acupuntor era despedido si su paciente enfermaba. O sea, ¡el médico cuidaba de la salud! ¿Ve? Toda nuestra medicina es, pues, el fracaso total.
Prefiere medicinas alternativas, pues...
–Respetan más el organismo que la medicina industrial, desde luego: homeopatía (¡será la medicina del siglo XXI!) acupuntura, fitoterapia, reflexoterapia, masoterapia... la practica del yoga… la meditación... Son más baratas... y menos peligrosas.
Pero no te salvan de un cáncer.
–¡Dígale eso a la medicina convencional! ¿Te salva ella de un cáncer?
Puede hacerlo, sí.
–Lo que hará seguro es envenenarte con cócteles químicos, quemarte con radiaciones, mutilarte con extirpaciones...
¡Y, encima, cada día aparecen más cánceres! ¿Por qué? Porque la gente vive olvidando su alma (que es divina): la paz de tu alma será tu salud, porque tu cuerpo es el reflejo material de tu alma. Si te reencuentras con tu alma, si la pacificas..., ¡no habrá cáncer!
Palabras bonitas, pero si un hijo suyo tuviese un cáncer, ¿qué haría usted?
–Alimentaría su fe en sí mismo: eso fortalece el sistema inmunitario, lo que aleja al cáncer.¡El miedo es el peor enemigo! El miedo mina tus autodefensas. ¡Nada de miedo, nada de sumisión al cáncer! Tranquilidad, convicción, delicadeza, terapias suaves...
Perdone, pero lo más sensato es acudir a un oncólogo, a un médico especialista.
–La medicina convencional debiera ser sólo un último recurso, y muy extremo... Y si tu alma está en paz, eso jamás te hará falta.
Bien, pues tengamos el alma pacificada... pero, por si acaso, pongámonos vacunas.
–¡No! Las fabrican con células ováricas de hámster cancerizadas para multiplicarlas y cultivarlas en un suero de ternera estabilizado con aluminio (eso la de la hepatitis B, con su virus): ¿inyectaría usted eso a sus hijos?
Les he hecho inyectar ya varias...
–Y yo a los míos: fui médico, y por entonces no sabía aún todo lo que hoy sé... ¡Pero hoy mis hijos no vacunan ya a sus hijos!
Yo creo que seguiré vacunándolos...
–¿Por qué? La medicina actual mata moscas a martillazos: no siempre muere la mosca, pero siempre rompe la mesa de cristal. Son tantos los dañinos efectos secundarios...
¿Por qué abominó usted de la medicina?
–Yo me hice médico para ayudar. Me dediqué a la flebología, a las varices. Llegué a tener varias clínicas. Pero fui dándome cuenta del poder mafioso de la industria médica, que atenta contra nuestra salud, ¡que vive a costa de que estemos enfermos!Lo denuncié... y me echaron del Colegio de Médicos.
O sea, ya no puede usted recetar...
–¡Mejor! Los medicamentos están fabricados pensando en la lógica industrial del máximo beneficio económico, y no pensando en nuestra salud. Al revés: si estamos enfermos, ¡la mafia médica sigue ganando dinero!
¿Y a quiénes tilda de “mafia médica”?
–A la Organización Mundial de la Salud (OMS), a las multinacionales farmacéuticas que la financian, a los gobiernos obedientes, a hospitales y a médicos (muchos por ignorancia)... ¿Y qué hay detrás? ¡El dinero!
No escoge usted enemigos pequeños...
–Lo sé, pero si me hubiera callado, hubiese enfermado y hoy estaría ya muerta.
¿Cuál ha sido su última enfermedad?
–Hace dos días, ja, ja... ¡una diarrea!
Vaya: ¿qué reflejaba eso de su alma?
–Oh, no sé, no lo he analizado... Me he limitado a no comer... ¡y ya me siento bien!
Pero se pasa mal, ¿eh...?
–Ja, ja... Si la enfermedad te visita, ¡acógela, abrázala! ¡Haz la paz con ella! No salgas corriendo como loco en busca de un médico, de un salvador... Tu salvador vive dentro de ti. Tu salvador eres tú. ¡Tú eres Dios!
- Breve explicación del contenido del libro "La Mafia Médica" 
- Entrevista en la que Ghislaine Lanctot hace especial hincapié en la controversia de las vacunas
|
****************************************
El almidón resistente:
una inesperada sustancia
psicoactiva,sana y legal
EL ALMIDÓN RESISTENTE, QUE PUEDE ENCONTRARSE EN ALGUNOS ALIMENTOS, NO SÓLO PODRÍA REVOLUCIONAR LA SALUD INTESTINAL, TAMBIÉN OFRECE UN PROMETEDOR ESCAPARATE ONÍRICO DE ALTA NITIDEZ
El almidón resistente no sólo podría ser uno de los alimentos más importantes para la salud, también podría usarse como potente aliado psicoactivo para incrementar la recordación y la nitidez de los sueños. Llamado por algunos el “biohack de la década“, este tipo de almidón ha empezado una pequeña revolución entre una serie de médicos holistas, bloggers y pacientes que buscan reforzar la salud del microbioma (el ecosistema conformado por microorganismos que constituye más de 90% de nuestras células totales). Además de haber generado notables resultados para tratar numerosas enfermedades, el almidón resistente tiene un interesante efecto colateral de hacer los sueños más vívidos y mejorar el índice de recuerdo.
A diferencia de otros carbohidratos, el almidón resistente no es digerido en el intestino delgado sino que pasa hacia el intestino grueso donde funciona como una fibra dietética prebiótica alimentando a diversas bacterias –muchas de las llamadas benéficas– que se encargan de producir ácidos grasos de cadena corta, como el ácido butírico, propiónico y acético, los cuales generan energía, recubren la pared intestinal y el tejido muscular. El ácido butírico –que se encuentra en la mantequilla, pero ingerirla no logra una buena absorción– es especialmente importante para la pared intestinal (en los casos de intestino permeable o leaky gut); sin la energía que proveen los butiratos, la células del colón se autodevoran y mueren. El ácido butirato puede también proteger del cáncer de colón y parece tener una poderosa propiedad anti-inflamatoria..
Desde hace un par de años, el sitio Free the Animal ha publicado una serie de experimentos consumiendo almidón resistente. Los resultados son sumamente prometedores, habiendo desencadenado cientos de respuestas positivas entre personas que poseen problemas digestivos. Tomar más de 20 gramos de almidón resistente al día modifica la flora intestinal fomentando el crecimiento de bacterias benéficas como la bifidobacteria que participa en la producción de serotonina.
Richard Nikoley, de Free the Animal, señala que creca de 90% de las personas reporta sueños vívidos intensos, como si una película de Hollywood se produjera todas las noches en nuestra mente. Desde hace unos años, la ciencia ha empezado a llamar al intestino “el segundo cerebro”, teniendo en cuenta que 95% de la serotonina se produce en esta parte del cuerpo, así como numerosas otras hormonas y neurotransmisores a partir de la interacción de microorganismos (como el Bifidobacerium Infantis). Nuestro microbioma es verdaderamente una antigua selva de vida que ha coevolucionado con nosotros –hasta el punto de que su densidad celular es 10 veces a 1 (si hacemos una distinción entre células humanas y células bacterias en el cuerpo). Se estima que existen más de 1,ooo especies de microbios intestinales de más de 7 mil cepas distintas, las cuales hacen 150 veces más genes que el genoma humano, lo que revela a su vez que las bacterias modulan nuestro genoma de manera epigenética (si queremos cambiar nuestro “destino” genético, sólo tenemos que cambiar nuestras bacterias).
Tomando en cuenta esto no resulta extraño que muchas enfermedades mentales puedan ser controladas o curadas tratando directamente el intestino, o lo que se conoce como el axis-intestino-cerebro. Otro de los efectos del almidón resistente y de otros prebióticos y probióticos es una perdida de la ansiedad, de la fatiga crónica y mejora del sueño. Es posible que esto ocurre debido a que algunas bacterias podrían estar mediando la producción de serotonina pero también de la melatonina, molecularmente similar.
No queda duda que el futuro de la medicina pasa por el microbioma –del antibiótico al probiótico– y nuestra capacidad de alimentar y saber utilizar las bacterias que conforman con nosotros un superorganismo de sofisticada inteligencia. Pensemos que al comer estamos alimentando a un ser 10x más vasto que nosotros mismos y de cuyo funcionamiento prolijo depende nuestro funcionamiento de manera profunda. Por otro lado, el futuro de las drogas psicoactivas recreacionales y de los nootrópicos probablemente también pasan por las bacterias y microorganismos que pueden alterar el cerebro para modular la generación de ciertos neurotransmisores y hormonas; no es del todo descabellado pensar que en un futuro podremos tomar un probiótico que nos haga producir DMT u otro agente psicoactivo.
Personalmente después de un par de días tomando almidón resistente puedo atestiguar que claramente he notado una mayor intensidad en mis sueños y una mayor capacidad de recuerdo, por lo que me parece que este prebiótico puede clasificarse como un onirógeno, sobre el cual habrán de hacerse más estudios (por el momento no se han generado sueños lúcidos, pero es necesario hacer experimentos con soñadores lúcidos más avezados).
El almidón resistente puede encontrarse en diferentes alimentos, especialmente en el plátano inmaduro y en las papas (calentadas y luego enfriadas). Sin embargo, el método más efectivo que ha sido difundido en línea es ingerir entre dos y cuatro cucharadas de almidón de papa (o patata) resistente sin modificar.
****************************************
Cinco razones
para dejar de comer pan blanco
El pan, «fruto de la tierra y del trabajo del hombre», es el alimento básico de nuestra civilización. Pero ha llegado el momento de dejar de consumir pan blanco. Ahora verá por qué.
Demasiado mezclado El trigo ya no puede considerarse un alimento sano. Aunque sea ecológico o integral, el trigo moderno es demasiado híbrido. Contiene una elevada cantidad de glutamina, una proteína que tiende a irritar las paredes intestinales, y muchos menos minerales y vitaminas que hace cientos de años.
Es una verdadera lástima, porque el trigo era realmente un alimento adecuado y hoy en día se utiliza en multitud de harinas y alimentos, en especial como espesante.
Demasiado pobre en fibra, vitaminas y minerales : En el pan blanco, la mejor parte de la harina se ha retirado para dársela a los cerdos y a otros animales de granja. El trigo integral no es bueno para la salud, pero al menos contiene fibra, vitaminas y minerales. Para elaborar pan blanco, por el contrario, se retiran del trigo el germen y el salvado.
El resultado es un producto casi sin fibra y sin apenas vitaminas ni minerales, un producto que en el fondo no es más que almidón; sencillamente calorías sin nutrientes esenciales.
Lo mismo ocurre con los cereales para el desayuno. Cuando compre cereales no se deje impresionar por las etiquetas que indican que han sido “enriquecidos” con vitaminas. La razón por la que a veces se "enriquecen" los cereales es precisamente porque los científicos se dieron cuenta en 1945 de hasta qué punto eran pobres en nutrientes. Vamos, que la caja de cartón de los cereales contiene casi tantos micronutrientes como los propios cereales, si no más.
Los fabricantes añadieron entonces 3 ó 4 vitaminas y un poco de hierro. Pero esto es como si alguien le robase 10.000 euros de su cuenta del banco y luego decidiese "enriquecerle" dándole un par de euros.
Demasiado salado: El pan blanco moderno está demasiado salado. Contiene de media 19 g de sal por kilo de pan. Una barra (250 gramos) contiene 4,7 g de sal, lo que supone casi la cantidad máxima diaria que recomienda ingerir la OMS (5 g/día/persona). Según datos recogidos por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), en España la principal fuente dietética de sodio en la población adulta es precisamente el pan.
Aunque no se añada sal en su fabricación, el pan sin sal contiene sin embargo de 0,2 a 2,2 g de cloruro de sodio por kilo.
Demasiado dulce: El pan blanco no es un azúcar lento, más bien es un azúcar de combustión rápida con un índice glucémico elevado, que provoca un gran desgaste de insulina y reacciones de hipoglucemia.
El índice glucémico indica el efecto de los alimentos en la glucemia (nivel de glucosa en sangre) durante las dos horas siguientes a su ingesta.
El índice 100 de glucemia (el máximo) corresponde a la glucosa pura y... ¡al pan blanco!, que no es más que almidón, como ya ha visto, y el almidón a su vez no es más que una cadena de moléculas de glucosa.
Esto quiere decir que consumir pan blanco es peor que comer terrones de azúcar: hace que aumenten escandalosamente los niveles de azúcar en la sangre, lo que afecta al páncreas y provoca un pico de insulina, con el consiguiente riesgo de desarrollar en un futuro resistencia a la insulina, diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares.
Demasiado gluten: El trigo moderno, resultado de procesos híbridos, se ha seleccionado por su riqueza en gluten. El gluten es una mezcla de proteínas. Cuanto más gluten haya en la harina, más fermenta el pan y se vuelve más elástico y esponjoso. El pan parece más apetitoso, más hinchado y, por tanto, se vende mejor.
El problema es que el sistema digestivo de muchas personas no tolera las cantidades de gluten que presenta el pan moderno. La intolerancia al gluten provoca cansancio, dolores abdominales, diarrea, reflujo gastroesofágico, problemas articulares, eccemas e incluso trastornos neurológicos.
¿A qué esperamos para rebelarnos?
El filósofo, escritor y cineasta francés Guy Debord (muy vinculado a España y a la cultura española, por cierto) fue muy gráfico al explicar su sorpresa ante la indiferencia con la que las panaderías francesas sustituyeron el auténtico pan por una imitación y ello no hubiera provocado una nueva Revolución Francesa: «Durante el periodo que precede a la Revolución de 1789, nos acordamos de la multitud de motines populares que se desencadenaron como consecuencia de moderados intentos de falsificar el pan. (...) Cuando vimos, hace ya diez años, que el pan desaparecía en Francia, casi siempre sustituido por un pseudopán (harinas no panificables, levaduras químicas y hornos eléctricos), no sólo esta situación traumática no despertó ningún movimiento de protesta y de defensa (…), sino que literalmente nadie habló de ello». (1)
Conclusión
Si no hay posibilidad de hacerse con verdadero pan, le aseguro que comer sardinas, ensaladas, huevos fritos y jamón sin pan sienta muy bien. Si está acostumbrado a consumirlo, incluso se sentirá sorprendentemente más ligero y con más energía después de una comida sin pan. ¡A su salud!
Fuente : Juan-M. Dupuis
Pilar Moreno - Consultora Titulada en Feng Shui, Radiestesia, Radionica, y Terapeuta en Medicina Natural ( localización de Geopatias, Limpiezas Energéticas de espacios, Flores de Bach, Aromaterapia, Gemoterapia, , Péndulos y varillas , tratamientos para personas y animales )
ESTUDIOS E INFORMES DE PROSPERIDAD, ARMONÍA Y SALUD . PRESENCIALES Y SOBRE PLANOS.
****************************************
LA HEPATITIS C
En cambio nuestras autoridades sanitarias con mucho “esfuerzo” se dedican a promocionar medicamentos poco mas efectivos que los conocidos, a precio de oro. Quieren combinar nuevos medicamento OLYSIO (Simeprevir) y SOVALDI (Sofosbuvir), con los hace tiempo utilizados, Peginterferón alfa y Ribavirina, un coctel explosivo a nivel de efectos secundarios y por su precio escandaloso.
Según las últimas noticias del Ministerio de Sanidad, 100.000 Euros costará por persona el tratamiento completo. Una vez más un latrocinio !!!!!!
Un grupo de expertos norteamericanos en salud (California Technology Assessment Forum) aseguran que es un precio abusivo por las mejoras modestas del tratamiento que aporta en relación a otros menos caros. Seguro que con este chorro de dinero algo les va a quedar de comisión para estos “abnegados” políticos que se desvelan para ver como robarnos vía impuestos.
Hace unas semanas, desde Dulce Revolución de las Plantas Medicinales, ofrecíamos nuestra experiencia al Ministerio de Sanidad para controlar otro virus “temible”, el del EBOLA con Dióxido de Cloro y dos hierbas extraordinarias (Artemisia annua y Moringa oleífera), con un coste prácticamente nulo. Como es lógico y desde sus intereses, ni han respondido al ofrecimiento.
Una vez más ofrecemos para Hepatitis C el mismo tratamiento herbario , complementado igualmente con el extraordinario Dióxido de Cloro. Mirar en la pág. 13 de este protocolo de uso del Dióxido de Cloro ( http://dolcarevolucio.cat/es/recomendaciones/informe-extenso-sobre-el-dioxido-de-cloro-mms )
Estos tratamientos que recomendamos, además de tener un coste ridículo, no tienen prácticamente efectos secundarios.
¿Tanto cuesta probar en algunos enfermos con el tratamiento que aconsejamos desde la Dulce Revolución? ¿Es que se teme por parte de nuestros abnegados representantes políticos que pueda dar resultado y quedarse sin la paga extra de Navidad?
Miren los prometedores estudios científicos de la Artemisia annua con Hepatitis C : Estudio 1 Estudio 2
Nunca sabremos si nuestros representantes políticos son ignorantes o simplemente ladrones. Pero en los dos casos, ¿Qué diablos hacen al frente de los Ministerios y Consejerías de Salud?
Fuente : Josep Pamies
Pilar Moreno - Consultora Titulada en Feng Shui, Radiestesia, Radionica, y Terapeuta en Medicina Natural ( localización de Geopatias, Limpiezas Energéticas de espacios, Flores de Bach, Aromaterapia, Gemoterapia, , Péndulos y varillas , tratamientos para personas y animales )
ESTUDIOS E INFORMES DE PROSPERIDAD, ARMONÍA Y SALUD . PRESENCIALES Y SOBRE PLANOS.
****************************************
LA MUERTE EMPIEZA EN EL COLON
El hijo de uno de mis mejores amigos vive agobiado por todo tipo de enfermedades: alergia, asma, eczema, diarreas, estreñimiento... Y además va de infección en infección.
Sus padres le han eliminado de la dieta la leche, el gluten, los embutidos, los huevos… pero no le ha servido de nada. Resulta que el niño nació por cesárea. Cuando me lo dijo, no lo dudé ni un segundo. Enseguida pensé: “Flora intestinal”.
Si tenemos un tubo digestivo mal cuidado, poblado de bacterias y hongos oportunistas y patógenos (en particular, Candida albicans) y contaminado por alimentos mal digeridos, corremos el riesgo de que se quede atascado por materia fecal tóxica. Esta situación puede provocar desequilibrios y trastornos de distinta gravedad.
En concreto, se puede sufrir estreñimiento habitual, gases, diarreas, inflamaciones de distinta índole, alteraciones en la piel, cambios de humor o enfermedades más graves, como una colopatía funcional, una diarrea sangrante e incluso cáncer de colon.
Al hacer una autopsia, es fácil comprobar si el colon de la persona fallecida se encontraba muy atascado por excrementos. Es el origen del dicho: “la muerte empieza en el colon”.
Un intestino sucio conlleva el riesgo de tener un sistema inmunitario deficiente. Se es más vulnerable ante enfermedades infecciosas e inflamatorias relacionadas con el aparato digestivo, respiratorio, urogenital, etc.
Además, tener el colon “enfermo” también es un factor desencadenante de trastornos emocionales. Poca gente lo sabe, ni siquiera todos los médicos, pero las células del intestino producen el 80% de la hormona del buen humor (la serotonina) que se encuentra en el cuerpo.
De alguna manera, el intestino es nuestro “segundo cerebro”, así que tenemos que cuidarlo muy bien.
Cuidar el tubo digestivo
En internet se puede encontrar una gran oferta de productos, más o menos fiables, que sirven para limpiar el tubo digestivo. Pero el intestino no es ni una chimenea que haya que deshollinar, ni una tubería que haya que desatascar. De hecho, es más delicado, y a la vez mucho más sencillo.
Por lo general no deberíamos hacer nada. La madre naturaleza lo ha previsto ya todo: un ejército de miles de millones de microorganismos que pueblan el colon (el último tramo del intestino, justo antes del recto), que día y noche lo protegen y limpian impidiendo que las bacterias y levaduras dañinas se desarrollen e invadan la zona.
Los microbios del intestino son muy numerosos; hay hasta cien veces más que células tiene el cuerpo, es decir, unos 100 millones de millones (¡14 ceros!).
Este inmenso ejército recibe el nombre de “flora intestinal” o “microbiota”.
Utilizar el término “flora” aplicado al intestino puede chocar, pero lo cierto es que hace referencia al número de especies de bacterias y levaduras (200 tipos como mínimo) que ahí cohabitan, como ocurre en los jardines botánicos. Y cada persona tiene su propia flora intestinal, tan personal como su huella dactilar.
Cuidar su propio jardín es responsabilidad de cada persona; resembrarlo con frecuencia, eliminar las malas hierbas, abonarlo… o bien abandonarlo. En este último caso, lo que era un bonito jardín inglés rápidamente se convertirá en un horrible y nauseabundo vertedero, refugio de especies nocivas que pueden provocar enfermedades.
Los malos olores no son normales
La función principal del colon es fermentar los alimentos que no se han digerido completamente para extraer los últimos nutrientes y hacer que pasen a la sangre. Cuando el colon está sano y funciona bien, sólo quedan residuos inutilizables que se evacuan con regularidad, y que no desprenden mal olor.
Por el contrario, en presencia de bacterias y levaduras nocivas, el tránsito se altera produciendo estreñimiento o diarrea y los residuos alimentarios huelen mal. Además, cuando se tiene una mala digestión, aparte de ser desagradable en sí mismo, nuestro organismo no puede extraer los nutrientes de la comida de manera satisfactoria. Si no se hace nada al respecto, se puede llegar a tener déficit nutricional, o incluso carencias.
La flora nociva produce también gas carbónico, metano e hidrógeno en abundancia. Y los gérmenes se extenderán hasta provocar bolsas de gas a lo largo del colon, generándonos la sensación de que vamos a estallar. Las flatulencias y gases no tienen nada de gracia. Indican una mala digestión y también que el colon necesita ayuda. Este círculo vicioso se origina por la falta de bacterias “buenas”, beneficiosas para la salud, que favorezcan la digestión.
Y llegados a este punto, retomo el caso del hijo de mi amigo que nació por cesárea.
La flora intestinal se determina en el nacimiento
La composición de la flora intestinal depende, en primer lugar, de la manera en la que nacemos.
Cuando nos encontrábamos en el vientre de nuestra madre, nuestro tubo digestivo era estéril. No tenía microbios.
Las bacterias y levaduras no se instalan en él hasta el momento del parto: 72 horas después de nacer, nuestro tubo digestivo contiene ya ¡millones y millones de bacterias y levaduras!
¿Pero de dónde proceden todas esas bacterias y levaduras? Aún lo desconoce mucha gente, pero para los niños que han nacido por parto natural proceden de la flora vaginal de la madre.
Ahora bien, la flora vaginal depende en gran medida de la flora intestinal, por lo que las mujeres que en las últimas semanas de embarazo tengan una adecuada flora intestinal, dejarán a sus hijos una excelente herencia de especies microbianas para que siembren su intestino. Si por el contrario el intestino de la madre está contaminado por especies oportunistas y patógenas, por desgracia el bebé también las heredará.
De esta manera queda demostrado que la predisposición a padecer ciertas enfermedades tiene relación directa con un tipo de microflora que se transmite de madres a hijos en el nacimiento. En particular ocurre con los descendientes de mujeres que sufren asma o dermatitis. Si durante los últimos meses de embarazo la madre regenera su microflora (veremos cómo), el niño no será portador de una flora que pueda provocarle eczemas y/o asma. De esta manera tan sencilla se puede evitar que el recién nacido sufra una deficiencia que puede arrastrar de por vida, y que a su vez podría derivar en una bronquitis crónica que requeriría de asistencia respiratoria, convirtiéndole en una persona dependiente.
Existe otro caso igualmente preocupante y es el de los niños que nacen por cesárea.
El bebé que nace por cesárea, al ser extraído directamente de la placenta (habitáculo estéril), no tiene contacto con la flora de su madre. Recibe entonces la microflora del entorno, es decir, del hospital, que suele estar poblado de bacterias resistentes a los antibióticos, en especial la desgraciadamente famosa estafiloco aureus (Staphylococcus aureus).
Si no se corrige a tiempo, la flora intestinal de origen hospitalario puede tener consecuencias dolorosas para toda la vida.
Así que es muy importante que desde el momento mismo del nacimiento, las mamás a las que por fuerza debe practicárseles una cesárea siembren el tubo digestivo de su bebé con bacterias beneficiosas para la salud. Antes de hablar de cómo hacerlo, déjeme que puntualice que incluso una flora intestinal buena en el nacimiento puede llegar a desequilibrarse.
Cómo se puede romper el equilibrio de la microflora
Tras el nacimiento, el equilibrio de la microflora intestinal se encuentra en constante evolución. Se trata de un equilibrio dinámico que puede romperse por diferentes factores endógenos y exógenos:
- factores endógenos (que se originan en el interior del organismo): puede que tengamos un sistema inmunitario deficiente o una enfermedad metabólica leve que ocasione una modificación de la flora intestinal. Si nos hacemos una herida o pasamos por el quirófano, tenemos una inflamación, estreñimiento crónico o un tumor en el intestino, la microflora también puede alterarse gravemente, lo que empeora los síntomas de la enfermedad prolongando la recuperación.
- factores exógenos (que se originan en el exterior): una alimentación desequilibrada, la contaminación por metales pesados o por pesticidas utilizados en el campo o por aditivos alimentarios antimicrobianos, infecciones por gérmenes patógenos, niveles altos de estrés, tratamientos antibióticos, vacunas... Todo ello favorece la inhibición de las bacterias buenas, dejando espacio para que se reproduzcan los gérmenes oportunistas y patógenos que son responsables de enfermedades.
Las consecuencias pueden tener mayor o menor gravedad, e ir desde simples trastornos digestivos hasta la ruptura total de las defensas del organismo. En ese caso, se corre el riesgo de que los gérmenes se multipliquen hasta provocar una infección generalizada (septicemia), y potencialmente la muerte.
Esto demuestra que una flora intestinal equilibrada es clave a la hora de estar sanos y hacer frente a las enfermedades. Nuestro objetivo debe ser conservar la flora en un estado microbiológico perfecto.
Voy a explicarle cómo:
Cuidar y mejorar la flora intestinal
Algunas de las bacterias presentes en la flora intestinal tienen un efecto positivo para la salud y para la vida en general: por ese motivo, los científicos las han bautizado como “probióticas” (beneficiosas para la vida). Estimulan el sistema inmunitario, reducen las alergias y alivian la inflamación del intestino. También impiden la producción de toxinas susceptibles de sobrecargar el hígado, mejoran el tránsito intestinal, disminuyen las flatulencias y previenen los trastornos digestivos (estreñimiento o diarrea). Para que realmente merezcan llamarse probióticos, es necesario demostrar sus efectos científicamente.
Pero existen otras especies oportunistas o patógenas, susceptibles de originar problemas de salud de todo tipo, entre ellos alergias, micosis y hasta alguna enfermedad.
Entre las micosis, la candidiasis provocada por la Candida albicans es alarmante, puesto que la proliferación de este germen en el organismo provoca una alteración del sistema inmunitario que puede abrir la puerta a otras enfermedades, como el cáncer.
El reto es el siguiente: tenemos que favorecer la proliferación de bacterias beneficiosas mediante la implantación de especies favorecedoras de bacterias saludables y el uso del “abono” adecuado. Y, al mismo tiempo, debemos impedir que se desarrollen las especies patógenas, origen de enfermedades.
A continuación puede ver qué medidas puede tomar para reforzar su sistema inmunitario, aumentar su vitalidad y, en definitiva, mejorar su bienestar.
Reducir el consumo de alimentos en estado puro
Se deben consumir con moderación alimentos en estado puro, no procesados, como la carne, el queso, las grasas y los azúcares simples (o monosacáridos), ya que pueden romper el equilibrio de la microflora.
Desde los años cincuenta, el consumo de alimentos en estado puro no ha dejado de crecer, con el consiguiente e incesante desarrollo de lo que llamamos enfermedades del mundo desarrollado: es decir, enfermedades cardiovasculares, trastornos digestivos, metabólicos, del sistema nervioso u osteoarticular, etc.
Sirva como ejemplo el elevado consumo de azúcares simples: sacarosa, fructosa, maltosa, lactosa, glucosa...
Todos los alimentos azucarados o que se transforman rápidamente en azúcares simples, incluido el zumo de frutas, favorecen la proliferación de una flora fúngica que altera el sistema inmunitario, aumentando el riesgo de diabetes, obesidad, accidentes cardiovasculares y todo tipo de cáncer.
Puede parecer exagerado, pero hoy en día los médicos no tienen ninguna duda al respecto: un consumo elevado de azúcar produce hiperglucemia y, consiguientemente, hiperinsulinemia, que provoca la formación del tumor cancerígeno y acelera el crecimiento de células tumorales.
Los españoles consumen de media 43,8 kilos de azúcar al año, es decir, unos 120 gramos al día (equivalente a entre 15 y 20 cucharaditas de postre diarias). La mayor parte de este azúcar se “cuela” a través de productos elaborados (refrescos y bebidas azucaradas, cereales, derivados lácteos, etc. que se endulzan con fructosa, el principal edulcorante industrial). Esta cifra es alarmantemente alta. Debería reducirse como mínimo hasta colocarse por debajo de los 10 kilos al año. Y también deberíamos reducir el consumo de carne, grasas saturadas y lácteos.
Así que prioricemos las frutas, legumbres y cereales integrales, bayas, frutos secos, pescados grasos ricos en nutrientes como el colágeno, minerales, vitaminas liposolubles y ácidos grasos omega-3. Podemos tomar algo de carne, lácteos (sobre todo leche de cabra y oveja) y aceites vegetales (preferiblemente aceite de oliva o nuez), algo menos de grasas saturadas y muy pocos dulces.
Comer más fibra: es “prebiótica”
La alimentación moderna es demasiado rica en alimentos en estado puro (carne, queso, grasas y azúcares) y pobre en fibra. A pesar de no ser un nutriente esencial de nuestro cuerpo, la fibra alimentaria resulta indispensable para preservar la flora intestinal, que se alimenta de ella transformándola en ácidos orgánicos que protegen y regeneran la mucosa intestinal.
Algunas fibras alimentarias son solubles porque tienen poco peso molecular. Se las denomina “prebióticas” porque su objetivo es estimular el crecimiento de las bacterias “probióticas” o bacterias “buenas” del ecosistema intestinal.
Como nuestra flora intestinal se nutre de fibras, no podemos dejar que se eche a perder privándola de las fibras solubles que podemos encontrar, por ejemplo, en la fruta de temporada bien madura, en una gran variedad de legumbres (preferiblemente leguminosas y crucíferas) y en los cereales de siempre, pobres en gluten (arroz, mijo, avena, espelta…).
Consuma especialmente legumbres y frutas ecológicas, porque no contienen pesticidas (cancerígenos) ni conservantes (antibacterianos y antifúngicos que alteran la flora intestinal).
Además, en necesario evitar la ingesta conjunta de hidratos de carbono y alimentos ácidos (por ejemplo, cereales y cítricos, cereales o legumbres con vinagre o limón, tomate y pasta o arroz...), ya que los ácidos neutralizan la acción de las enzimas salivales sobre el almidón de los hidratos de carbono, con la consiguiente producción de toxinas en el intestino.
Anuncio especial
Nutriterapia: La salba es un "superalimento" recientemente descubierto que contiene más fibra que el laxante químico Metamucil y aporta 3,05 mg de omega-3 (equivalente a diez cápsulas de aceite de pescado). Descubrir y añadir ciertas plantas exóticas a su dieta puede hacer maravillas por su salud. Descubra más en este enlace.
Redescubrir los productos fermentados
Todas las semiconservas fermentadas contienen bacterias del grupo láctico (Lactococcus, Enterococcus, Leuconostoc, Pediococcus, Streptococcus, Lactobacillus…).
Nuestros antepasados comprendieron instintivamente que los productos fermentados se conservaban bien y que su consumo era beneficioso para la salud. Desde comienzos del siglo pasado, el mundo de la microbiología ya puso poco a poco de manifiesto que algunas bacterias desarrolladas espontáneamente en los productos con fermentación láctica poseían características “probióticas”, es decir, beneficiosas para la salud.
El chucrut se viene consumiendo desde la época de los Romanos, y la col fermentada sigue siendo hoy un plato importante de la cocina centroeuropea, desde Alsacia hasta Ucrania. En Polonia, Ucrania y muchos países de Europa del Este se consume borsch, una sopa de verduras cuyo ingrediente principal es el zumo fermentado de remolacha.
También en los países asiáticos destaca el consumo de col fermentada, como en el kimshi coreano, aunque la mayoría de las verduras pueden consumirse de esta manera: zanahorias, berenjenas, cebollas, pepinos…
En la cocina occidental, las aceitunas, pepinillos, remolacha, nabos, etc. se conservan mediante fermentación láctica. No obstante, la industria agroalimentaria tiende cada vez más a conservar los productos en escabeche o en vinagre, o a esterilizarlos tras la fermentación, lo que destruye las bacterias. La cerveza de hoy en día suele pasteurizarse a pesar de estar fermentada, por lo que contiene muy pocas bacterias y levaduras.
Por el contrario, la leche fermentada es muy rica en bacterias beneficiosas para la salud con características “probióticas” de diferentes propiedades en función de la especie y biotipo bacteriano utilizado.
Es el caso del yogur (fermentado por Streptococcus thermophilus y Lactobacilus bulgaricus), la leche acidófila (fermentada por Lactobacillus acidophilus), la leche con bifidus (fermentada por Bifidobacteriumbifidum, longum, breve o lactis), el kéfir (fermentado por varias especies de Lactococcus, Leuconostoc, Lactobacillus, Sacharomyces, Kluyveromyces, etc.). Todos estos tipos de leche fermentada son importantes para la salud, especialmente si la materia prima procede de cabra, oveja o yegua. En lo que respecta a los yogures clásicos, cada vez más y más personas desarrollan una intolerancia a la leche de vaca, que se manifiesta en inflamaciones como rinitis, sinusitis, artritis, artrosis, etc.
Comer adecuadamente
Mastique y ensalive bien los alimentos, sobre todo aquellos ricos en almidón, como los cereales, las frutas, las verduras y las legumbres. Masticar adecuadamente garantiza que la primera fase de la digestión tenga lugar en la boca bajo los efectos de la amilasa de la saliva, evitando una fermentación intestinal putrefacta que produzca toxinas.
No abuse de los alimentos que en ocasiones producen reacciones de intolerancia, como pueden ser la leche de vaca y sus derivados, los cereales modernos ricos en gluten y sus derivados.
Evitar el agua con cloro
Se añade cloro al agua del grifo antes de que ésta sea distribuida para el consumo precisamente porque acaba con los gérmenes dañinos que pueda contener.
Es una gran idea y, desde que se inició esta medida, enfermedades como la disentería o el cólera han desaparecido en los países desarrollados.
No obstante, el cloro tiene el mismo efecto en nuestro tubo digestivo: tiende a desinfectarlo, matando indistintamente a los microorganismos buenos y a los malos. Hay que evitar el contacto innecesario con sustancias bactericidas (que matan bacterias) o fungicidas (que matan levaduras y hongos), incluidos los productos para desinfectar las manos y la piel, porque acaban con todas las cepas microbianas, sean éstas buenas o malas. Además, la piel y los órganos sexuales también están cubiertos de una microflora que hace frente a los gérmenes nocivos, así que más vale cuidarla.
Si se toman todas estas precauciones, la microflora protectora se reequilibrará ella sola, siempre y cuando nuestra alimentación y nuestra forma de vida se lo permitan, ya que son los dos medios más poderosos que tenemos para recobrar la salud.
Para hacer el proceso más fácil, se pueden tomar también algunos complementos alimenticios. El problema es que la mayor parte de los “probióticos” a la venta no funcionan. ¿No será porque se ofrecen en formato de comprimidos, lo que implica que se ha debido aplicar una fuerte compresión de sus componentes, que hace subir la temperatura y, por tanto, ha matado las bacterias?
Fuente:Juan-M Dupuis
|
Pilar Moreno - Consultora Titulada en Feng Shui, Radiestesia, Radionica, y Terapeuta en Medicina Natural ( localización de Geopatias, Limpiezas Energéticas de espacios, Flores de Bach, Aromaterapia, Gemoterapia, , Péndulos y varillas , tratamientos para personas y animales )
ESTUDIOS E INFORMES DE PROSPERIDAD, ARMONÍA Y SALUD . PRESENCIALES Y SOBRE PLANOS.
****************************************
LA DIETA MENTAL DE LOS 7 DÍAS
(para cambiar hábitos negativos).
Esta es entonces la receta: durante siete días no puede permitirse albergar ni por un minuto pensamientos que nos sean positivos, constructivos, optimistas, amables.
Esa disciplina será tan forzada que conscientemente no podrá usted mantenerla por mucho más de una semana, pero no le pido que lo haga. Una semana será suficiente porque al cabo de ese tiempo el hábito de pensar positivamente comenzará a establecerse, algunos cambios
extraordinarios se habrán sucedido en su vida, animándola enormemente y luego el futuro se encargará de sí mismo.
El nuevo modo de vida será tan atractivo y mucho más fácil que el viejo y usted encontrará que su mentalidad se alinea sola. Pero los siete días serán forzados. No quiero que se meta en esto sin considerar el costo. Las dietas físicas son un juego de niños en comparación aunque tenga buen apetito.
La gimnasia más agotadora, combinada con marchas de 45 kilómetros, es suave comparada con esta empresa. Pero es sólo por una semana de su vida y decididamente alterará todo, mejorándolo. Por el resto de su vida, es más, por toda la eternidad, todo será diferente y mejor que si jamás la hubiere emprendido. No comience a la ligera. Antes de empezar piénselo por uno o dos días. Entonces comience y que la gracia de Dios lo acompañe. Puede empezar cualquier día de la semana al levantarse, después del desayuno o del almuerzo, no importa; pero una vez que empiece tiene que continuarla durante siete días. Eso es esencial.
La idea es que tenga siete días ininterrumpidos de disciplina mental para poder lograr que definitivamente la mente se encauce por un nuevo sendero. Si falsea el comienzo, o si le va bien por dos o tres días y luego por cualquier razón se sale de la dieta, tiene que dejarla por varios días y luego comenzar de nuevo. Usted recuerda que en el cuento de Rip Van Winkle, éste juraba abstenerse de tomar licor y de inmediato aceptaba el primer trago que le ofrecían diciendo tranquilamente “No contaré éste”. Bien; en la dieta mental de siete días esto es inaceptable Tiene que tomar en cuenta cada desliz y aunque usted no lo haga la naturaleza lo hará. Al cometer un desliz debe dejar la dieta y empezar de nuevo.
Ahora bien, para prevenir en lo posible las dificultades, las consideraremos en detalle:
Primero.- ¿Qué quiero decir por pensamientos negativos? Un pensamiento negativo es cualquier pensamiento de crítica, de rencor o despecho, de celos de condenación de otros, de culparse a uno mismo; cualquier pensamiento que no sea positivo y de naturaleza constructiva, relacionado con uno mismo o con otro, es un pensamiento negativo. No se preocupe mucho en cuanto a la clasificación; en la práctica nunca tendrá dudas de si es positivo o negativo; aunque su cerebro trate de engañarlo, el corazón le dirá la verdad.
Segundo.- Que esté claro que lo que se pide es que usted no albergue cosas negativas. Note esto cuidadosamente. Lo importante no son los pensamientos que vengan a su mente sino sólo aquellos que usted acoja y entretenga. Ni importa cuáles sean los pensamientos que vengan, siempre que no los cobije.
Cobijarlos o albergarlos es lo que importa. Por supuesto, muchos pensamientos negativos le vendrán todo el día. Algunos se colocarán
en su mente, aparentemente de su cuenta, y otros serán pensamiento de la raza; habrá pensamientos negativos que vengan de otras personas, por la conversación o por su conducta, o bien oirá noticias desagradables por carta o por teléfono, o verá crímenes o desastres anunciados en los titulares de la prensa.
Estos casos no importan, siempre que no les brinde hospedaje. Es más, éstas son las cosas que suministran la disciplina que le va a transformar durante esta semana trascendental. Lo que hay que hacer al presentar el pensamiento negativo es rechazarlo. Rechace el periódico, rechace el pensamiento de la carta o el comentario estúpido o lo que sea. Cuando el pensamiento negativo se deslice en su mente, rechácelo de inmediato y piense en otra cosa.
Lo que es mejor… piense en Dios. Una analogía perfecta es el caso del hombre que está sentado junto a una fogata cuando le cae una chispa en la manga. Si sacude la ceniza de inmediato no puede pasar nada, pero si permite que se quede allí, sólo un momento, no importa cuál sea el motivo, el daño habrá sido hecho y costará trabajo reparar la manga.
Igual sucede con un pensamiento negativo.
Ahora bien, ¿Qué hacer con los pensamientos y las condiciones negativas que en nuestra etapa actual no podemos evitar? ¿Qué tal los problemas de la ofician y de la casa? La respuesta es que tales cosas no afectarán su dieta siempre que usted no las acepte ni les tema ni crea en ella, ni se indigne ni entristezca por ella, ni les dé poder alguno.
Ninguna condición negativa que deba atender afectará su dieta. Vaya a la oficina, enfréntese a los asuntos de la casa, pero no permita que le afecten. Diga mentalmente: “Ninguna de estas cosas me conmueve” y todo saldrá bien.
Supongamos que almuerza con un amigo, quien habla negativamente. No trate de callarlo ni de desairarlo. Déjelo hablar, pero no acepte lo que él dice y así no afectará su dieta.
Supongamos que al llegar a casa se encuentra con conversaciones negativas. No predique un sermón; sencillamente no las acepte.
Recuerde: La aceptación mental es lo que constituye la dieta. Supongamos que presencia usted un accidente o una injusticia. En vez de reaccionar aceptando las apariencias y respondiendo con lástima o con indignación, rehuse aceptarlas; haga lo que pueda por enderezar las cosas, piense debidamente y déjelo de ese tamaño. Aún estará a dieta.
Claro, será de gran ayuda si puede evitar durante esta semana a cualquiera que muy expresamente pueda despertar malos instintos. Mientras esté a dieta es mejor evitar a las personas que lo sacan de quicio, que le caen mal o que le fastidian, pero si no es posible evitarlas, disciplínese un poco más, eso es todo. Supongamos que la próxima semana le espera una prueba muy difícil. Bien, si tiene suficiente conocimiento espiritual sabrá cómo enfrentarla de modo espiritual; pero para el caso, creo que será mejor esperar a comenzar la dieta tan pronto haya pasado el asunto.
Como dije antes, no tome la dieta a la ligera; piénselo bien primero. Para terminar, quiero decirle que frecuentemente las personas encuentran que empezar esta dieta alborota toda clase de dificultades. Parece que de repente todo empieza a marchar mal. Esto puede parecer desconcertante, pero en verdad es una buena señal; significa que las cosas se están moviendo y ¿no era ése precisamente el objetivo que teníamos en mente? Supongamos que todo su mundo parece estremecerse en sus bases. Agárrese fuertemente, deje que se estremezca y cuando deje de mecerse el cuadro se habrá re-ensamblado sólo y comenzará a parecerse a lo que anhelaba su corazón.
Este punto es importante y algo sutil: ¿no comprende que detenerse a pensar en esas dificultades es de por sí un pensamiento negativo que quizá lo haga salir de la dieta? Claro, el remedio no está en negar que aparentemente su mundo está convulsionado, sino en negarse a aceptar las apariencias, juzgue correctamente.
Mantenga sus pensamientos positivos, optimistas y amables mientras las apariencias se están bamboleando; manténgalos así a pesar de las apariencias y una gloriosa victoria será segura. Cada fase de su vida se alterará radicalmente, mejorando.
Un último aviso: No le diga a nadie que está a dieta o que piensa iniciarla. Mantenga este enorme proyecto estrictamente personal. Recuerde que su alma es el Lugar Sagrado del Altísimo. Cuando termine la dieta satisfactoriamente y haya asegurado su demostración, permita que pase un tiempo razonable para establecer una nueva mentalidad y entonces narre la historia a alguien a quien usted piense que pueda ayudarle.
Y, finalmente, recuerde que nada que haya dicho o hecho alguien puede lograr anular la dieta. Únicamente su propia reacción hacia la conducta de otras personas podrá lograrlo.
Pilar Moreno - Consultora Titulada en Feng Shui, Radiestesia, Radionica, y Terapeuta en Medicina Natural ( localización de Geopatias, Limpiezas Energéticas de espacios, Flores de Bach, Aromaterapia, Gemoterapia, , Péndulos y varillas , tratamientos para personas y animales )
ESTUDIOS E INFORMES DE PROSPERIDAD, ARMONÍA Y SALUD . PRESENCIALES Y SOBRE PLANOS.
****************************************
El gran engaño sobre el colesterol
Por el Dr. Dwight Lundell
Un cirujano reconocido mundialmente expone la verdadera causa de las enfermedades coronarias.
Nosotros, los médicos, con toda nuestra formación, los conocimientos y la autoridad que uno va adquiriendo, tendemos a aumentar nuestro ego y difícilmente admitimos que nos hemos equivocado. Y sin embargo, tengo que confesar que me he equivocado. Como cirujano del corazón, con 25 años de experiencia, con más de 5000 cirugías realizadas de corazón abierto, hoy ha llegado el momento de reparar el daño mediante los hechos médicos y científicos. He estado formando durante muchos años a otros médicos, de esos a los que luego se etiqueta como "formadores de opinión".
Asediados por la literatura científica, asistiendo de forma continua a seminarios, los creadores de opinión han insistido en que las enfermedades coronarias son el resultado del simple hecho de tener unos niveles de colesterol muy elevados en sangre. La única terapia aceptada ha sido la de prescribir medicamentos para bajar el colesterol y una dieta muy restringida en grasas. Un menor consumo de grasas traería consigo una disminución en la cantidad de colesterol y se reducían las enfermedades coronarias.
Cualquier desviación de estas recomendaciones se consideraba una herejía y daba lugar a la realización de malas prácticas médicas. ¡Pero no está funcionado! Estas recomendaciones no son ni científicamente ni moralmente defendibles. El descubrimiento hace unos años de que es la inflamación en la pared arterial la causa real de la enfermedad cardíaca, es lo que poco a poco está dando lugar a un cambio de paradigma en la forma en que son tratadas las enfermedades cardíacas y otras dolencias crónicas. Las recomendaciones dietéticas establecidas desde hace mucho tiempo han provocado epidemias de obesidad y de diabetes, consecuencias que empequeñecen cualquier otra plaga histórica en términos de mortalidad, sufrimiento humano y de graves consecuencias económicas.
A pesar de que el 25% de la población toma costosos medicamentos a base de estatinas y a pesar del hecho de que hemos reducido la cantidad de grasa presente en nuestra dieta, cada vez mueren más personas por enfermedades que afectan al corazón. Las estadísticas de la American Heart Association indican que 75 millones de estadounidenses sufren enfermedades cardíacas, que 20 millones padecen diabetes y 57 millones pre-diabetes. Estos trastornos afectan cada vez a personas más jóvenes, en mayor número cada año. En pocas palabras, sin la inflamación corporal no es posible que se acumule el colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos y se causen de este modo enfermedades cardíacas y apoplejías. Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo; es la inflamación lo que hace que el colesterol quede atrapado. La inflamación no es un proceso complejo, se trata simplemente de una reacción natural del cuerpo ante invasores extraños, tales como bacterias, toxinas o virus. El ciclo inflamatorio es una forma de proteger al cuerpo ante invasores bacterianos y virales. Sin embargo, si se expone de forma crónica a nuestro organismo a toxinas o alimentos que el cuerpo humano no está preparado para procesar, se produce entonces una inflamación crónica. La inflamación crónica es tan dañina como beneficiosa una inflamación aguda.
¿Qué persona sensata se expondría de forma intencionada en repetidas ocasiones a alimentos u otras sustancias que sabe le causan daño corporal? Bueno, quizás los fumadores, pero al menos se trata de una decisión voluntaria. El resto nos limitamos a seguir la dieta recomendada, baja en grasas y alta en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que estamos causando repetidas agresiones a nuestros vasos sanguíneos. Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebro vasculares, a la diabetes y la obesidad.
Permítanme que se lo repita: la lesión e inflamación de nuestros vasos sanguíneos está causada por una dieta baja en grasas, algo recomendado durante años por la medicina convencional. ¿Cuáles son los mayores culpables de la inflamación crónica? En pocas palabras, la sobrecarga de hidratos de carbono simples y alimentos muy procesados (azúcar, harina y todos los productos derivados) y un exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol, que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados.
Visualice lo siguiente: un cepillo duro que repetidamente se frota sobre la piel hasta que ésta enrojece y sangra, esto durante varias veces al día, así diariamente durante 5 años. Si se tolerase este cepillado, se produciría sangrado, hinchazón de la zona afectada, que cada vez sería peor a medida que repite la agresión. Esta es una buena forma de visualizar el proceso inflamatorio, y es lo que podría estar pasando en su cuerpo ahora mismo. Independiente de dónde se produzca el proceso inflamatorio, bien interna o externamente, es lo mismo. He observado el interior de miles y miles de arterias. Una arteria enferma se ve como si alguien hubiese cogido un cepillo y lo hubiese frotado varias veces contra las paredes. Varias veces al día, todos los días, los alimentos que comemos producen pequeñas lesiones, sobre las que se producen otras, de modo que es la causa de que nuestro cuerpo responda de forma continua con inflamación.
A pesar de que resulta tentador saborear los dulces, nuestros cuerpos responden de forma alarmante, como si un invasor extraño nos declarase la guerra. Los alimentos están cargados de azúcar, carbohidratos simples, o procesados con omega-6, uno de los pilares de la dieta norteamericana durante varias décadas. Estos alimentos nos envenenan lentamente a todos. ¿Cómo un simple dulce produce una cascada de inflamaciones que hace que el cuerpo enferme?Imagínese que rocía el teclado con miel; esto es una representación visual de lo que ocurre dentro de la célula. Cuando consumimos hidratos de carbono simples, tales como el azúcar, los niveles de azúcar en la sangre se elevan rápidamente. Como respuesta, el páncreas segrega insulina, cuya misión principal es que el azúcar llegue a todas las células donde se almacena la energía. Pero si la célula está llena, si no necesita más glucosa, se rechaza el exceso para evitar una disfunción de los procesos que se llevan a cabo en su interior. Cuando las células rechazan el exceso de glucosa, se elevan los niveles de azúcar en sangre, aumentando la producción de insulina, y se almacena en forma de grasa.
¿Qué tiene que ver todo esto con la inflamación? La cantidad de azúcar en sangre se controla entre unos valores máximos y mínimos muy estrechos. Las moléculas de azúcar se unen a una amplia variedad de proteínas, que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos. Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación. Cuando sube el nivel de azúcar en sangre varias veces al día, todos los días, es como frotar con papel de lija el delicado interior de los vasos sanguíneos.Si bien no puede observarlo, puede estar seguro de que ocurre así.
Lo he visto en más de 5000 pacientes sometidos a cirugía durante los 25 años que llevo ejerciendo. Todos ellos tenían un denominador común: la inflamación de las arterias.Volvamos al asunto de los dulces. Bajo su inocente aspecto, no sólo contienen azúcar, sino que también estás elaborados con ácidos grasos omega-6, tales como los provenientes de la soja. Las patatas fritas se fríen con aceite de soja, muchos alimentos procesados se fabrican con ácidos grasos omega-6, para que así tengan más larga duración. Mientras que las grasas omega-6 son esenciales al formar parte de la membrana celular, y así controlar lo que entra y sale de la célula, deben estar en un equilibrio adecuado con los omega-3.Si este equilibrio se rompe por el consumo excesivo de ácidos grasos omega-6, la membrana de la célula produce unas sustancias químicas denominadas citoquinas, que causan directamente inflamación.
Hoy en día, la dieta suele producir un desequilibrio muy grande entre estos dos tipos de ácidos grasos. La relación de desequilibrio puede estar en torno de 15:1, o incluso de 30:1 en favor de los ácidos grasos omega-6. Esto produce una enorme cantidad de citoquinas que causan la inflamación. Lo ideal sería una proporción de 3:1 para que fuese saludable. Para empeorar aún más las cosas, el sobrepeso produce una sobrecarga de células grasas que vierten grandes cantidades de productos químicos pro-inflamatorios, lo que se suma a las lesiones causadas por los altos niveles de azúcar en sangre. El proceso que comenzó consumiendo productos dulces se convierte en un círculo vicioso que con el tiempo genera una enfermedad cardíaca, elevada presión arterial, diabetes, y por último, Alzheimer, si el proceso inflamatorio no disminuye.
No se puede olvidar el hecho de que cuanto más se consumen alimentos procesados, más se dispara la inflamación, un poco cada día. El cuerpo humano no puede procesar, ni fue diseñado para consumir, los alimentos envasados con azúcar y preparados con ácidos grasos omega-6. No hay otra solución para disminuir la inflamación que consumir los alimentos lo más cercano posible a su estado natural. Para reconstruir un músculo, se deben consumir más proteínas. Para energìa elija carbohidratos complejos, tales como los presentes en frutas, verduras y granos integrales. Reduzca o elimine el consumo de los ácidos grasos omega-6, tales como el aceite de maíz y soja, y los alimentos procesados que se han elaborado con estos aceites. Una cucharada de aceite de maíz contiene 7,280 mg de ácidos grasos omega-6; la soja 6,949 mg. En su lugar, utilice aceite de oliva o mantequilla, procedente de animales alimentados con pasto. Las grasas animales contienen menos del 20% de omega-6 y son mucho menos propensas a producir inflamación que los aceites poliinsaturados, de los que se dicen que son supuestamente saludables. No es cierto que las grasas saturadas produzcan enfermedades cardíacas.
Tampoco aumentan en exceso los niveles de colesterol en la sangre. Ahora sabemos que el colesterol no es la causa de la enfermedad cardíaca, así que la preocupación por las grasas saturadas resulta absurda hoy en día.La teoría del colesterol llevó a recomendar alimentos sin grasa, con pocas calorías, lo que trajo consigo el consumo de otros alimentos que han causado esta epidemia de inflamaciones.
La medicina convencional cometió un tremendo error cuando aconsejó a la gente que evitara las grasas saturadas en favor de los alimentos ricos en ácidos grasos omega-6. Ahora tenemos una epidemia de inflamación de las arterias, que conduce a enfermedad cardíaca y otras muertes silenciosas. Lo que usted puede hacer es consumir alimentos integrales, de los que su abuela sabía, y no esta moda de consumir tantos alimentos procesados. Eliminando los alimentos que producen inflamación y añadiendo los nutrientes esenciales presentes en los alimentos frescos no elaborados, se revertirían los daños en las arterias y en todo su cuerpo.
* El Dr. Dwight Lundell es jefe del Servicio de Cirugía Coronaria en el hospital Banner Heart Hospital , Mesa , AZ. Recientemente dejó la cirugía para centrarse en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardíacas. Es el fundador de Healthy Humans Foundation, que promueve la salud humana mediante un enfoque que ayude a las Corporaciones a promover la salud. Es también autor de "The Cure for Heart Disease" and "The Great Cholesterol Lie.
El agua, los calambres nocturnos y la prevención de infartos
Estas recomendaciones no son precisamente de las "abuelitas", son de profesionales de la salud.
El agua y la noche...
Cuántas personas conocen que dicen que no quieren tomar nada antes de acostarse, porque entonces tendrán la molestia de levantarse durante la noche para ir al baño.
Cuando le pregunté al cardiólogo el por qué la gente necesita orinar tanto de noche, la respuesta fue:
La Gravedad mantiene agua en la parte inferior del cuerpo cuando uno está parado. (Las piernas se hinchan). Al acostarte, la parte inferior del cuerpo (piernas, etc.) quedan al mismo nivel que los riñones, en ese momento es cuando los riñones solicitan sacar el agua procesada (sucia), porque es más fácil. Por ello todos necesitamos una cantidad mínima de agua para limpiar las toxinas del cuerpo. Momento correcto para tomar agua.
Muy importante, de acuerdo a los Cardiólogos. El tomar agua en ciertos momentos maximiza su efectividad en el cuerpo:
Dos vasos de agua al levantarse, ayudan a activar los órganos internos.
Un vaso de agua 30 minutos antes de cada comida, ayuda a la digestión.
Un vaso de agua antes de bañarse, ayuda a reducir la presión sanguínea.
Un vaso de agua antes de acostarse, evita los infartos y los derrames cerebrales.
Los médicos han informado que el agua antes de acostarse también ayudará a prevenir los calambres de piernas nocturnos. Los músculos de las piernas están buscando hidratarse cuando te dan esos calambres de pantorrilla y/o muslos.
Pilar Moreno - Consultora Titulada en Feng Shui, Radiestesia, Radionica, y Terapeuta en Medicina Natural ( localización de Geopatias, Limpiezas Energéticas de espacios, Flores de Bach, Aromaterapia, Gemoterapia, , Péndulos y varillas , tratamientos para personas y animales )
ESTUDIOS E INFORMES DE PROSPERIDAD, ARMONÍA Y SALUD . PRESENCIALES Y SOBRE PLANOS.
****************************************
10 GRANDES MENTIRAS
Las consignas “oficiales” en cuanto a nutrición que se difunden en colegios, hospitales y medios de comunicación son inexactas y contradictorias.
Entre todas ellas, he preparado una lista de 10 grandes mentiras, mitos e ideas falsas. No son las únicas, pero me parece que ahora que termina un año es una buena ocasión para dejarlas atrás y empezar 2015 con ideas claras que tendrán un gran beneficio sobre su salud. Ahí va la lista:
1. “El desayuno ideal”
Las recomendaciones oficiales aconsejan tomar para desayunar una rebanada de pan con mantequilla y mermelada, un zumo de naranja y un bol de leche.
Encontramos una variante de este mito en las cajas de cereales, que martillean a los niños diciendo que su desayuno ideal debe estar compuesto, por ejemplo, de un “bol de corn flakes con leche (para el calcio) y zumo de naranja (para las vitaminas)”. Falso, falso, falso y mil veces falso.
Estos desayunos son bombas de azúcar: el zumo de naranja es rico en fructosa, el “azúcar malo” que aumenta la glucemia y que se transforma en grasa mala; la leche contiene mucha lactosa, que es otro tipo de azúcar. El pan con mermelada, o los cereales, también tienen muchos glúcidos y, en contacto con la saliva, el almidón del pan se transforma en glucosa y así se dispara el nivel de azúcar en sangre pocos minutos después de su absorción.
Tanto azúcar obliga al páncreas a producir un montón de insulina, lo que puede conllevar una crisis de hipoglucemia hacia las 11 de la mañana, con una disminución de la energía y un aumento del peso en forma de grasas malas, todo acompañado de una sensación de hambre que no desaparece.
En la facultad de dietética y ciencias de la nutrición de la Universidad de Kansas, varios investigadores publicaron un estudio en febrero de 2010 que demostraba que, por el contrario, el desayuno debe ser rico en proteínas. Menos glúcidos y más proteínas aumentan la energía y disminuyen la sensación de hambre a lo largo de la jornada, sin que aumente el número de calorías ingeridas durante el día. Realmente, las calorías adicionales consumidas en un gran desayuno se ven compensadas por un descenso similar de las calorías en otras comidas, sin que uno se dé cuenta. Así que no tendrá que hacer ningún esfuerzo.
Asimismo, sustituir los glúcidos por grasas buenas permite que disminuya la glucemia (el nivel de azúcar en sangre) y aumenta la sensación de saciedad, lo que disminuye el apetito y, por lo tanto, se deja de picar durante el día.
Por eso, un buen desayuno debe aportar las suficientes proteínas y grasas buenas. Lo mejor es que incluya alimentos como huevos, tortilla, aguacate, una loncha de salmón, de jamón, aceitunas, queso de oveja, nueces, almendras y otros frutos con cáscara o, incluso, unas verduras acompañadas de una vinagreta.
Esto le dará una verdadera sensación de saciedad, le aportará energía y tendrá un apetito moderado al mediodía que, a fin de cuentas, beneficiará su salud y su línea.
2. “La leche es buena para los huesos”
No existe la más mínima prueba de que la leche confiera más solidez a los huesos y prevenga las fracturas, sino que más bien es justamente lo contrario. Lo acaba de demostrar un nuevo estudio de Harvard (que es el resultado de todos los datos científicos que ya se tenían sobre este tema).
Ingerir más leche durante la adolescencia supone más riesgo en los hombres a padecer fractura de cadera. En las mujeres, el consumo de leche no supone ningún cambio. (1)
Además, según un estudio del año 2012 publicado en el American Journal of Epidemiology, los hombres que durante la adolescencia tomaron más lácteos tienen un riesgo significativamente superior de desarrollar cáncer de próstata. (2)
Según Thierry Souccar, uno de los mayores especialistas en nutrición, de renombre internacional (además de responsable de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar, de los que tanto les hablo), asegura que “es necesario que las autoridades sanitarias reconozcan su error y asuman que se habían equivocado al incitar a toda la población a consumir de tres a cuatro productos lácteos al día ‘con el objetivo de prevenir las fracturas’”. “Deben abstenerse a partir de ahora de fomentar el sobreconsumo de dichos alimentos y recomendar la moderación”, asegura. (3)
3. “Los alimentos light son buenos para la salud”
¿Ha probado a qué sabe un alimento al que se le ha retirado toda la grasa? Pues exactamente a cartón. Nadie se lo comería.
La industria agroalimentaria lo sabe y por eso, cuando fabrica un alimento light, añade otras cosas para compensar la falta de grasas.
En general, se trata de azúcares: azúcar, jarabe de glucosa-fructosa o edulcorantes artificiales como el aspartamo.
Estos alimentos hacen que la sensación de tener ganas de comer apriete con fuerza. Las grasas, por el contrario, dan una sensación duradera de saciedad porque se quedan más tiempo en el estómago mientras las digieren los jugos gástricos.
Por lo tanto, es difícil adelgazar cuando se comen productos con bajo contenido en grasas.
4. “Los huevos son malos para la salud”
Una de las verdaderas hazañas de los dietistas modernos es haber demonizado uno de los mejores alimentos para el ser humano: los huevos.
La yema de huevo, según ellos, es poco menos que veneno, ya que es terriblemente rica en colesterol y, por lo tanto, factor de enfermedades cardíacas.
Es cierto que una gran yema de huevo contiene 212 mg de colesterol, que es mucho en relación con otros alimentos.
Sin embargo, también es cierto, tal como se ha demostrado, que el colesterol alimentario no aumenta el colesterol sanguíneo. El colesterol sanguíneo lo fabrica el hígado a partir del azúcar. ¿Cuántas veces habrá que repetirlo?
Un enorme estudio, basado en 4 millones de personas y de reciente publicación en el British Medical Journal, ha concluido de nuevo que comer un huevo al día no aumenta en absoluto el riesgo de enfermedad cardíaca y que puede disminuir el riesgo de ataque cerebral (AVC), salvo en las personas diabéticas. (4)
Cabe destacar también que la yema de huevo es muy rica en luteína y zeaxantina, dos antioxidantes extraordinarios que protegen magníficamente los ojos contra las cataratas y la degeneración macular. (5)
5. “Comer muchas proteínas es malo para el riñón”
Las dietas hiperproteínicas reciben fuertes críticas porque provocan problemas de riñón y osteoporosis.
Una vez más, lo cierto es justo lo contrario.
A largo plazo, comer proteínas vuelve a los huesos más sólidos y disminuye tremendamente el riesgo de fracturas, según un gigantesco trabajo de síntesis llevado a cabo recientemente por investigadores de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos). Restringir el consumo de proteínas se describe incluso como “peligroso” para las personas con los huesos frágiles, según este estudio. (6)
En cuanto a los riñones, se trata de nuevo de otro mito. Estudios realizados en profundidad no han demostrado ningún vínculo entre las dietas ricas en proteínas y los problemas de riñón en las personas que gozan de buena salud. (7)
Pero ¡atención!: estamos hablando de personas sanas, sin problemas de riñón. En el caso de padecer insuficiencia renal se ha demostrado claramente que una disminución del aporte de proteínas preserva mejor la función renal en declive.
Comer más proteínas y menos cereales disminuye la tensión arterial, el nivel de colesterol y el riesgo de enfermedades cardíacas. (8)
En definitiva: deje de tener miedo a las proteínas, basta con acompañarlas siempre de generosas cantidades de verduras por su efecto alcalinizante, que normaliza el pH.
6. “Los aceites vegetales son mejores”
Los aceites vegetales ricos en ácidos grasos poliinsaturados se consideran buenos para la salud porque disminuirían el riesgo cardíaco.
No obstante, aquí hay un enorme malentendido, y es que no todos los ácidos grasos poliinsaturados tienen esas propiedades.
Los ácidos grasos poliinsaturados omega 6 tienen un efecto inflamatorio (malo para las arterias), mientras que los omega 3 son antiinflamatorios (buenos para las arterias).
El ser humano necesita consumir los omega 3 y los omega 6 de forma proporcional: si ingiere más cantidad de uno debe ingerir también más del otro. Se necesitan entre dos y cuatro veces más omega 6 que omega 3. La alimentación moderna es mucho más rica en omega 6 (presente en el aceite de girasol y el de maíz) y demasiado pobre en omega 3 (presente en el aceite de nuez y en el aceite de pescado, entre otras fuentes), lo que explica en parte el ascenso de las enfermedades cardíacas. La relación es a menudo de 1 a 20 ó incluso de 1 a 30.
Así pues, para mejorar su relación omega 6/omega 3, debe intentar disminuir el consumo de aceite de girasol y de maíz y aumentar a su vez el consumo de aceites ricos en omega 3. El aceite de oliva, rico en omega 9, también debe formar parte de su dieta.
¡Cuidado!: los ácidos grasos poliinsaturados son muy inestables, ya que se oxidan con facilidad y se vuelven tóxicos y dañinos para la salud. Esta oxidación se produce cuando los aceites se almacenan en botellas transparentes, expuestas a la luz, cuando las botellas se dejan abiertas sin el tapón y, con más rapidez si cabe, cuando se calientan.
Por lo tanto, hay que conservar como un tesoro las botellas de aceite vegetal en la oscuridad, en un lugar fresco y con el tapón puesto. Si vive solo o en pareja, elija botellas pequeñas para evitar tener una misma botella abierta varias semanas. Piense en tomar cápsulas de aceite de pescado (muy rico en omega 3) para mantener la buena relación omega 6/omega 3.
El aceite de linaza, pese a su consumo muy limitado en nuestro país, tiene interesantes propiedades nutricionales. Se obtiene de la semilla del lino, y es muy rico en ácidos grasos omega 3, omega 6 y omega 9. No sirve para freir (pues el calor lo descompone), sólo se debe consumir crudo. Debe conservarse en la nevera.
7. “Las grasas saturadas son malas”
En la década de los 60, se decidió de repente que las grasas eran las responsables de las enfermedades cardíacas, y en particular las grasas saturadas.
Esta novedad procedía de estudios sesgados y de decisiones políticas que se han demostrado ser un desastre.
Una gran revisión de artículos científicos publicada en 2010 concluyó de manera definitiva en una ausencia total de relación entre las grasas saturadas y las enfermedades cardíacas. (9)
Por lo tanto, no hay ninguna razón para privarse de las carnes grasas, del aceite de coco o de palma, muy ricos en ácidos grasos saturados, ni incluso de la mantequilla o la nata líquida si le sientan bien los productos lácteos.
Los alimentos grasos le aportan una sensación fuerte y duradera de saciedad, ya que tardan mucho en digerirse. Se mantienen más tiempo en el estómago que los glúcidos y las proteínas. Así pues, permiten regular mejor el apetito, limitar el picoteo entre horas, sentirse mejor, ser más activo y le ayudan a recuperar su peso natural.
8. “Todo el mundo debe comer cereales”
La idea de que el ser humano debe basar su dieta en los cereales siempre me ha parecido absurda.
La revolución agrícola, a partir de la cual el ser humano empezó a comer cereales, se produjo hace relativamente poco tiempo, si tomamos como referencia toda la evolución, y nuestros genes no han cambiado prácticamente desde entonces. El ser humano moderno es, ni más ni menos, un cazador-recolector con traje y corbata.
El tubo digestivo sigue siendo el mismo y no está hecho para digerir cantidades importantes de cereales.
Los cereales son pobres en nutrientes esenciales, en comparación con las verduras. Los cereales integrales también son ricos en ácido fítico, que se une a los minerales en el intestino, lo que impide que sean asimilados. (10)
El cereal más extendido en los países occidentales es, con diferencia, el trigo, que puede provocar en el ser humano todo tipo de problemas de salud, algunos menores y otros más graves.
El trigo moderno contiene grandes cantidades de una mezcla de proteínas llamada gluten, que una parte importante de la población no tolera y se manifiesta en forma de alergias, intolerancias e hipersensibilidades.
En ese caso, comer gluten puede dañar la pared intestinal, provocar dolores, gases, diarreas y fatiga. (11) El consumo de gluten también se asocia, según varios estudios muy serios, a la esquizofrenia, que es una enfermedad mental grave. (12)
De esta forma, reducir el consumo de cereales de la alimentación puede resultar excelente para la salud, siempre que, por supuesto, se sustituyan las calorías que se pierden por un consumo mayor de verdura, fruta, frutos con cáscara (como nueces, avellanas, almendras, nueces…) y otros alimentos ricos en nutrientes.
9. “El azúcar es malo, ya que son "calorías vacías”
Muchas personas piensan que el azúcar de mesa es malo porque no son más que “calorías vacías”. Es cierto que el azúcar es muy pobre en nutrientes esenciales, pero el problema va mucho más allá.
Los especialistas llaman sacarosa al azúcar de mesa. La sacarosa está formada por una molécula de glucosa y una molécula de fructosa.
Ahora bien, la fructosa es un azúcar malo si se consume aislado. En lugar de utilizarse para aportar energía a las células o al cerebro, como la glucosa, la fructosa la metaboliza el hígado, que la transforma en triglicéridos, que son grasas que circulan por la sangre y que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas.
Comer mucha fructosa provoca resistencia a la insulina y a la leptina, la primera etapa hacia el síndrome metabólico, la obesidad y la diabetes. Así pues, el azúcar de mesa es el principal responsable de los problemas de peso y, sin ninguna duda, el peor ingrediente de nuestra dieta alimentaria. Como es muy barato, es uno de los ingredientes que más utiliza la industria agroalimentaria. Constituye incluso la principal materia prima de sectores industriales enteros como la confitería, la pastelería, la industria de las mermeladas y la de bebidas.
Más que ir contra las grasas en la alimentación, hay que ir contra el azúcar… y verá cómo la aguja de su báscula vuelve tranquilamente a su peso normal, sin hacer nada más.
Vuelvo de nuevo al tema, ya que parece que todo el mundo piensa que comer grasas engorda.
Eso que se acumula bajo la piel y que nos vuelve gordos y blandos es la grasa. Así pues, se piensa de forma simplista que al comer grasa se tiene que aumentar a la fuerza la capa de grasa corporal.
Sin embargo, no es tan sencillo. Es cierto que las grasas contienen más calorías por gramo que los glúcidos y las proteínas, pero por otro lado tenemos un cierto rechazo natural a comer muy graso porque la grasa provoca rápidamente una sensación de saciedad e incluso de hastío, ya que la digerimos con menos facilidad, sobre todo si se consume sola. Eso no pasa con el azúcar, que podemos comer en grandes cantidades sin darnos cuenta, sobre todo cuando lo absorbemos en forma de alimentos que no tienen un gusto azucarado, como son el pan, la pasta o las patatas.
A la hora de adelgazar, no hay casi ninguna diferencia entre una dieta pobre en glúcidos y una dieta pobre en grasas.
Por el contrario, las dietas pobres en glúcidos parecen más eficaces a largo plazo. Además, mantienen una mejor salud cardiovascular. (13)
Con esta lista en la mano de 10 grandes mentiras y mitos sobre alimentación, le propongo que se trace algunos buenos propósitos de cara al próximo año para alimentarse mejor. ¿Se apunta al reto?
¿Cuáles son sus propósitos de cara al año nuevo? ¿Entra en sus metas mejorar su alimentación, siguiendo una dieta más sana?
Le deseo un próximo año 2015 lleno de salud para usted y los suyos.
Feskanich D, Bischoff-Ferrari HA, Frazier AL, Willett WC. Milk Consumption During Teenage Years and Risk of Hip Fractures in Older Adults. JAMA Pediatr 2013 Nov 18.
Torfadottir JE. Milk intake in early life and risk of advanced prostate cancer. Am J Epidemiol 2012 Jan 15; 175(2): 144-53. Epub 2011 Dec 20.
“Boire du lait ne protège pas des fractures : nouvelles preuves”. Lanutrition.fr. 21.11.2013
Egg consumption and risk of coronary heart disease and stroke: dose-response meta-analysis of prospective cohort studies”. : BMJ 2013;346:e8539
“Plasma Lutein and Zeaxanthin and Other Carotenoids as Modifiable Risk Factors for Age-Related Maculopathy and Cataract: The POLA Study”. Cécile Delcourt, Isabelle Carrière, Martine Delage, Investigative Ophthalmology & Visual Science (IOVS).“Lutein and Zeaxanthin Status and Risk of Age-Related Macular Degeneration”. Catharine R. Gale, Nigel F. Hall, David I. W. Phillips and Christopher N. Martyn. Investigative Ophthalmology & Visual Science (IOVS). “Evidence for protection against age-related macular degeneration by carotenoids and antioxidant vitamins”. D M Snodderly. The American Journal of Clinical Nutrition.
“Dietary protein and skeletal health: a review of recent human research”. Kerstetter JE, Kenny AM, Insogna KL. Pudmed.
“Dietary protein intake and renal function”. 2005. William F Martin, Lawrence E Armstrong and Nancy R Rodriguez. Nutrition & Metabolism
“Effects of Protein, Monounsaturated Fat, and Carbohydrate Intake on Blood Pressure and Serum Lipids Results of the OmniHeart Randomized Trial”. Lawrence J. Appel, MD, MPH; Frank M. Sacks, MD; Vincent J. Carey, PhD; Eva Obarzanek, PhD; Janis F. Swain, MS, RD; Edgar R. Miller, MD, PhD; Paul R. Conlin, MD; Thomas P. Erlinger, MD, MPH; Bernard A. Rosner, PhD; Nancy M. Laranjo; Jeanne Charleston, RN; Phyllis McCarron, MS, RD; Louise M. Bishop, RD; for the OmniHeart Collaborative Research Group JAMA. 2005; 294(19):2455-2464. doi:10.1001/jama.294.19.2455.
“Meta-analysis of prospective cohort studies evaluating the association of saturated fat with cardiovascular disease”.Patty W Siri-Tarino, Qi Sun, Frank B Hu, and Ronald M Krauss. The American Journal of Clinical Nutrition.
F“Minerals and phytic acid interactions: is it a real problem for human nutrition?” H. Walter Lopez, Fanny Leenhardt, Charles Coudray and Christian Remesy. International Journal of Food Science & Technology. Volume 37, Issue 7, pages 727–739, October 2002
“Gluten causes gastrointestinal symptoms in subjects without celiac disease: a double-blind randomized placebo-controlled trial”. Biesiekierski JR, Newnham ED, Irving PM, Barrett JS, Haines M, Doecke JD, Shepherd SJ, Muir JG, Gibson PR. Pubmed.
“The gluten connection: the association between schizophrenia and celiac disease”. A. E. Kalaydjian, W. Eaton, N. Cascella and A. Fasano. Acta Psychiatrica Scandinavica. Volume 113, Issue 2, pages 82-90, February 2006
“Systematic review and meta-analysis of clinical trials of the effects of low carbohydrate diets on cardiovascular risk factors”. F. L. Santos, S. S. Esteves, A. da Costa Pereira, W. S. Yancy Jr and J. P. L. Nunes. Obesity Reviews. Volume 13, Issue 11, pages 1048–1066, November 2012. Obesity Reviews. Volume 10, Issue 1, pages 36–50, January 2009“Low-carbohydrate nutrition and metabolism”. Eric C Westman, Richard D Feinman, John C Mavropoulos, Mary C Vernon, Jeff S Volek, James A Wortman, William S Yancy, and Stephen D Phinney
|